Esta historia que comienza a leerse también fue modelada por una fuerza, una que interrumpió sin saberse de dónde provenía. Y fue tentador atribuir su empuje al mito que acaba de enunciarse.
Sin embargo, la intención que le trajo sigue siendo oscura y su espíritu lejos de cualquier naturaleza. Porque la sustancia que aquí se pule no es piedra, es mucho más sutil, más evanescente, y tanto que no sería difícil imaginar que se crea en el mismo acto que se pule.
Esa sustancia es la carne de lo escrito.